Test de autoevaluación en oratoria profesional

Estimado lector:

le proponemos en esta parte de la Web de Presentación perfecta que se anime a realizar un test muy sencillo relacionado con sus hábitos como orador en entornos profesionales. Se trata de 14 preguntas muy sencillas que se responden en función de su experiencia y de sus sensaciones particulares. En cada pregunta encontrará la opción de responder con una calificación de 0 a 5, siendo 0 la respuesta más alejada del contenido de la pregunta y 5 la mejor calificación posible.

Una vez completado el test, pulse el botón Enviar y podrá conocer cómo se encuentra su temple como orador profesional al comienzo de la lectura de Presentación perfecta.

1. Ensayo con regularidad las presentaciones o intervenciones en público que realizo en mi entorno profesional.

2. Siempre dispongo de toda la información necesaria sobre la tipología de la audiencia: intereses, conocimiento, necesidades, etc.

3. Intento tener claro antes de hablar cuál será el estilo más adecuado para hacerlo en función del objetivo final (informar, motivar, reprender, etc.)

4. Controlo en tiempo que empleo en todas mis presentaciones para no sobrepasar el horario establecido.

5. Realizo ejercicios de concentración, respiración o similares para controlar los nervios.

6. Las diapositivas tienen un valor relativo. Siempre cuento más de lo que aparece en ellas y trato de que sean esquemáticas y directas, no el relato completo de mi exposición.

7. No me cuesta arrancar una intervención. No me impresiona el silencio que se hace cuando me toca hablar.

8. Soy capaz de diferenciar con claridad lo importante de lo secundario complementario durante mis presentaciones

9. Tengo muy clara la idea clave o el centro de lo que quiero decir cuando estoy en uso de la palabra.

10. Mis intervenciones tienen una estructura sencilla pero efectiva: planteamiento, nudo y desenlace.

11. Contacto visualmente con todo mi público. Lo hago desde el primer momento y sin descuidar sus ojos.

12. No me preocupa mi voz. Intento suplir sus posibles defectos naturales con una mejor modulación y potenciando el énfasis de todo lo que digo.

13. No me inquietan las preguntas. No sufro ante cuestiones sobre las que no conozco la respuesta y tampoco ante posibles ataques de algún oyente maleducado.

14. Domino el lenguaje no verbal de mis charlas. Los gestos, las manos y todo lo demás.